Artes de la tierra

©Colectivo de tejedoras Silät Fotograma del audiovisual Tayhin/El tejido incesante, 2024 Dirección Andrei Fernández. Realización Sergio Abraham y Damián Payo. Con el apoyo de la galería Cecilia Brunson Projects.

©Colectivo de tejedoras Silät Fotograma del audiovisual Tayhin/El tejido incesante, 2024 Dirección Andrei Fernández. Realización Sergio Abraham y Damián Payo. Con el apoyo de la galería Cecilia Brunson Projects.

Artes de la tierra

¿Cómo trabajar con la tierra cuando más necesita cuidados y reparaciones? ¿Cómo apreciar y retribuir sus dones? ¿Cómo aprender de lo que nos brinda, cuando parece despojada de su riqueza original?

El Museo Guggenheim Bilbao acoge esta muestra que busca ahondar en cómo las prácticas artísticas han ido transformándose en las últimas décadas sobre el trasfondo de una crisis medioambiental y social cada vez más evidente e inabarcable. La exposición propone una cartografía multidisciplinar y diversa, ofreciendo un inventario posible de herramientas, prototipos e hipótesis.

La selección de obras documenta  las señales de dicha transformación a lo largo de los últimos 60 años tanto en la producción estética como en el uso de materiales y conciencia de los mismos. Se presentan así, obras históricas, recreadas total o parcialmente, o reactivadas, junto a piezas contemporáneas que abren una vía a la economía circular del arte. Es decir, presentando obras cuyos materiales están supeditados al mantenimiento de los ecosistemas que los generan y a los que volverán.

Con este propósito, la muestra comisariada por Manuel Cirauqui, reúne a artistas de diversas generaciones, culturas y orígenes para ahondar en torno a la idea de las posibilidades artísticas del suelo. El suelo, en un sentido concreto, es el escenario de incesantes comunicaciones e intercambios, de solidaridad esencial entre especies constantemente trascendidas por el bien del conjunto. A las obras de arte, proyectos, documentos y objetos del saber ancestral se une, en Artes de la Tierra, una museografía que hace uso de nuevos materiales de origen local, compostables o reciclados, y un enfoque innovador de la logística expositiva, que reafirma y expande el compromiso con la sostenibilidad del Museo Guggenheim Bilbao.

Esta muestra se puede visitar desde el 05-12-2025 al 03-05-2026 

Obras que retornan al ecosistema

La circularidad está incluida en el planteamiento de muchas de las obras seleccionadas, que evolucionarán y se transformarán a lo largo de la exposición. Hans Haacke (1936) realizó Cubo de hierba, La hierba crece o Crecimiento dirigido entre finales de los años sesenta y principios de los setenta como piezas conceptuales de arte vivo, renovables, que se re-presentaban en el espacio artificial expositivo: por ejemplo, un montículo de tierra cargado de semillas o un cultivo de judías que germinarán en el Museo y que, tras cubrirse de brotes verdes, se marchitarán para completar su ciclo vital. Al concluir la muestra, los elementos que han conformado cada obra serán compostados. Estas creaciones circulares solo volverán a materializarse en futuras exposiciones en un nuevo contexto, al ser re-presentadas.

©Hans Haacke
Crecimiento dirigido, 1970/72
Judías, tierra, cuerda
Dimensiones variables
© Hans Haacke / Artists Rights Society (ARS), Nueva York / VG Bild-Kunst, Bonn.
Cortesía del artista y Paula Cooper Gallery, Nueva

Hans Haacke
Crecimiento dirigido, 1970/72
Judías, tierra, cuerda
Dimensiones variables
© Hans Haacke / Artists Rights Society (ARS), Nueva York / VG Bild-Kunst, Bonn.
Cortesía del artista y Paula Cooper Gallery, Nueva

Emblemas de la diversidad

La obra de la artista española Asunción Molinos Gordo (1979) Mil leches (2024), cuestiona la noción de pureza genética y cultural a través de la lana de oveja, actualmente considerada un residuo agrícola. El título Mil leches da la vuelta a la connotación negativa del mestizaje ovino frente al ideal de la “pura sangre”.

La lana de oveja merina, considerada superior a la de otras razas, es fruto de milenios de domesticación y del cruce entre razas africanas y autóctonas españolas, que dieron lugar a vellones cada vez más blancos, llegando a denominarse el “oro blanco español”. En su obra Mil leches, Molinos Gordo utiliza lanas de todas las razas ovinas presentes en el Estado español, reivindicando así la riqueza de la diversidad genética, clave en su evolución.

Además, la artista propone reconocer a las ovejas como paisajistas: al pastar, modifican la fisonomía del territorio y transportan semillas y polen en su lana, actuando como agentes de biodiversidad. La obra aporta una reflexión sobre la diversidad como valor, tanto en la cultura como en la naturaleza.

©Asunción Molinos Gordo
Mil leches, 2023
Fieltro hecho con lana de todas las razas ovinas del Estado español.
Cortesía de la artista y Travesía Cuatro, Madrid.

Asunción Molinos Gordo
Mil leches, 2023
Fieltro hecho con lana de todas las razas ovinas del Estado español.
Cortesía de la artista y Travesía Cuatro, Madrid.

Prácticas ancestrales

La exposición incluye diversos trabajos de las mujeres del pueblo wichí, representadas por la Unión Textiles Semillas, así como por la artista textil indígena Claudia Alarcón (1989). La comunidad wichí vive desde hace muchos siglos en el Gran Chaco, una región que engloba el norte de Argentina y ciertas áreas de otros países, como el sur de Bolivia y el oeste de Paraguay. Según el imaginario colectivo del pueblo wichí, las mujeres se originaron en el cielo y descendieron a la tierra por un hilo de chaguar (un tipo de cactus de la familia de las bromelias similar al aloe que emplean para tejer). las mujeres wichí producen colectivamente textiles con símbolos y motivos procedentes de su entorno, reflejando una comprensión del mundo heredada a lo largo de muchas generaciones de tejedoras. Además de preservar los conocimientos y la lengua del pueblo wichí, las mujeres se han convertido, con su labor artística y artesanal, en un importante motor económico de su comunidad.

©Colectivo de tejedoras Silät
Fotograma del audiovisual Tayhin/El tejido incesante, 2024
Dirección Andrei Fernández. Realización Sergio Abraham y Damián Payo. Con el apoyo de la galería Cecilia Brunson Projects.

Colectivo de tejedoras Silät.

Fotograma del audiovisual Tayhin/El tejido incesante, 2024. Dirección Andrei Fernández. Realización Sergio Abrahan y Damián Pavo. Con el apoyo de la galería Cecilia Brunson Projects.

Curando el ecosistema

¿Puede una escultura viviente curar el daño medioambiental causado por el ser humano?

El estadounidense Mel Chin (1951) creó Campo de regeneración (1991) como obra de arte conceptual que se materializó en un experimento científico de fitorremediación. Mediante el uso de la variedad de plantas Thlaspi, capaces de absorber del suelo metales pesados, Chin regeneró el sustrato de una parcela situada junto al vertedero de Pig’s Eye, en St. Paul (Minnesota), contaminado con cadmio, zinc y níquel debido a las aguas residuales y la quema de basura. Las plantas hiperacumuladoras captan los metales pesados con sus raíces y los llevan hacia sus hojas. Posteriormente, su incineración permite la recuperación y reutilización de los metales.

©Mel Chin
Campo de regeneración, 1991–en curso
Plantas, vallado industrial sobre un vertedero de residuos peligrosos
Proyecto en curso en colaboración con el Dr. Rufus Chaney, agrónomo investigador principal del USDA
Cortesía del artista © Mel Chin, Bilbao 2025

  ©Asad Raza
Sequencia de raíz, (bosquecillo) 2017
26 árboles de 12 especies distintas
Dimensiones variables

Asad Raza
Sequencia de raíz(bosquecillo) 2017
26 árboles de 12 especies distintas
Dimensiones variables