Asunción Molinos Gordo
Mil leches, 2023
Fieltro hecho con lana de todas las razas ovinas del Estado español.
Cortesía de la artista y Travesía Cuatro, Madrid.
Prácticas ancestrales
La exposición incluye diversos trabajos de las mujeres del pueblo wichí, representadas por la Unión Textiles Semillas, así como por la artista textil indígena Claudia Alarcón (1989). La comunidad wichí vive desde hace muchos siglos en el Gran Chaco, una región que engloba el norte de Argentina y ciertas áreas de otros países, como el sur de Bolivia y el oeste de Paraguay. Según el imaginario colectivo del pueblo wichí, las mujeres se originaron en el cielo y descendieron a la tierra por un hilo de chaguar (un tipo de cactus de la familia de las bromelias similar al aloe que emplean para tejer). las mujeres wichí producen colectivamente textiles con símbolos y motivos procedentes de su entorno, reflejando una comprensión del mundo heredada a lo largo de muchas generaciones de tejedoras. Además de preservar los conocimientos y la lengua del pueblo wichí, las mujeres se han convertido, con su labor artística y artesanal, en un importante motor económico de su comunidad.

Colectivo de tejedoras Silät.
Fotograma del audiovisual Tayhin/El tejido incesante, 2024. Dirección Andrei Fernández. Realización Sergio Abrahan y Damián Pavo. Con el apoyo de la galería Cecilia Brunson Projects.
Curando el ecosistema
¿Puede una escultura viviente curar el daño medioambiental causado por el ser humano?
El estadounidense Mel Chin (1951) creó Campo de regeneración (1991) como obra de arte conceptual que se materializó en un experimento científico de fitorremediación. Mediante el uso de la variedad de plantas Thlaspi, capaces de absorber del suelo metales pesados, Chin regeneró el sustrato de una parcela situada junto al vertedero de Pig’s Eye, en St. Paul (Minnesota), contaminado con cadmio, zinc y níquel debido a las aguas residuales y la quema de basura. Las plantas hiperacumuladoras captan los metales pesados con sus raíces y los llevan hacia sus hojas. Posteriormente, su incineración permite la recuperación y reutilización de los metales.



