©Astiberri. El Cuerpo de Cristo. Bea Lema
Nuestra recomendación lectora para el mes de marzo
«El Cuerpo de Cristo» de Bea Lema. Un cómic bordado para hablar de la salud mental.
El cuerpo de Cristo de Bea Lema (A Coruña, 1985) obtuvo el Premio de Cómic Castelao por la primera versión de la historia, que también le posibilitó una beca en la prestigiosa Maison des Auteurs de Angoulême, gracias a la que realizó la versión definitiva de la historia que ha publicado la editorial parisina Sarbacane en Francia y que publica Astiberri en España. Además de esas nominaciones y el Premio del Jurado del Festival BD en Périgord y el Premio Nacional del cómic 2024, también ha realizado una adaptación como cortometraje de animación producido por Uniko y Abano producións recientemente estrenado.
La historia de Adela, una historia en torno a la salud mental
Cuando Vera era niña, un demonio rondaba su casa y acosaba a su madre, martilleándole los nervios hasta postrarla en cama durante días. Entre las sesiones de exorcismo con la meiga y las citas con el psiquiatra, año tras año, la superstición se desvanece para dejar paso al diagnóstico. Pero, a pesar de los malos tratos, la enfermedad y las excentricidades, el amor de una madre y su hija es más fuerte que cualquier otra cosa, sobreviviendo al paso del tiempo y a las tormentas.
El Cuerpo de Cristo es la declaración de amor de una hija a su madre, a la que tiene que cuidar siendo demasiado joven, pero también es el retrato trágico y universal de una mujer encerrada en su papel de hija, madre y esposa en una España patriarcal, pobre y católica.
El cuerpo de Cristo es una historia que ha acompañado a Bea Lema durante mucho más tiempo que los años que ha tardado en plasmarla en un cómic (unos 10 años), ya que estamos ante una historia que bebe de su propia experiencia con la enfermedad mental de su madre. Un ejercicio de autoficción, que no autobiográfico, en el que, tomando sus recuerdos como base, nos cuenta la historia de Adela, una mujer gallega que arrastra un problema mental desde finales de los años setenta. La historia está contada a través de los ojos de su hija Vera, que pronto comprenderá que no le ha tocada una infancia normal. Una mirada que irá mutando desde la inocencia y credulidad infantil hasta una madurez precoz que le obliga a adquirir consciencia de los demonios que atormentan a su madre.
Estamos ante un relato muy duro y que rezuma verdad en el que se puede ver todos los trastornos familiares y afectivos que la enfermedad mental y su proceso de sanación hace sufrir tanto a Adela como a quienes la rodean. Un proceso que se extiende por varias décadas lo que hace que el relato se convierta también en un fiel reflejo de la forma en la que ha ido variando la percepción de las enfermedades mentales en España y también los cambios sociales que se han producido en esos años.
Podemos ver como durante toda su vida Adela ha tenido que convivir con los prejuicios asociados a las enfermedades mentales que son el reflejo de la evolución que ha experimentado el país desde una atrasada sociedad franquista en la que la ciencia a duras penas se abría camino entre la superstición y la religión nacional-católica del régimen hasta una progresiva modernización del país que sirve para que por fin se dé con diagnóstico y tratamiento para la madre de Vera. Ese peso que la religión y la tradición ejercen sobre Adela exacerbando sus problemas está presente de una manera sutil en toda la obra, tanto en su pasado como en su presente y es uno de sus grandes aciertos. Esta historia le sirve a su autora para hacer además una crítica tanto al pasado religioso basado en creencias como a la tradición científica que busca aplacar los síntomas sin escuchar a los pacientes a los que tiende a sobremedicar. En esta obra Bea Lema plantea una crítica al enfoque utilizado en el sistema de salud actual a la hora de enfrentarse a los trastornos de salud mental.
El bordado como herramienta para coser heridas
Gráficamente estamos ante una obra realmente innovadora en lo formal, ya que a lo largo de sus páginas se alternan escenas dibujadas y bordadas. Una mezcla inusual que aporta frescura al mundo del cómic, retomando el legado de las arpilleristas chilenas que usaban el bordado durante la represión de la dictadura de Pinochet como medio expresivo para denunciar historias sufridas de represión y violencia. Pero no estamos solo ante una decisión meramente estética y política, de reivindicación de lo textil como soporte artístico, vinculado en la tradición a lo femenino, doméstico ya que su apuesta formal en la que combina escenas a color con escenas en blanco y negro, le sirve para reflejar de una manera muy sintética los diferentes síntomas de la enfermedad y las emociones que despiertan en sus seres queridos dotando a la historia de una enorme emotividad y fuerza.
El corto de animación es una adaptación de esta novela gráfica que en 8 minutos pone el acento en ofrecer un retrato de Adela y en como vive sus delirios y en el que la autora fantasea en proyectar cómo sería un entorno hospitalario más amable en el que el arte tenga un espacio de uso terapéutico como herramienta de sanación.
Os dejamos a continuación un tráiler del cortometraje de animación. Y más abajo, si quieres conocer a la autora más en profundidad, te dejamos una entrevista con Bea Lema en la que desgrana la la creación de este cómic.
©Uniko
©Radio Coruña Cadena SER