El valor del arte y el arte de crear valor

©Jeffrey Ho

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El valor del arte y el arte de crear valor

Mucho se habla de “crear valor” en el mundo corporativo. ¿Pero qué quiere decir realmente esta idea de “crear valor”? En este artículo «Repensar la creación de valor en un mundo interdependiente», Jose Illana, impulsor de esta plataforma y fundador de Quiero, plantea una cuestión importante al respecto ¿Qué quiere decir realmente una empresa cuando afirma que crea valor? Y más interesante aún ¿Qué queremos que signifique? ¿Cómo se genera valor real? ¿Valor para quién?

Desde La revolución de las emociones, apostamos por el valor del arte y la cultura como herramientas para la transformación social. Porque creemos que los valores de la sociedad son maleables ya que responden al sistema de organización social en el que están insertos. En este caso, al sistema capitalista, cuyo valor sagrado es el capital, el consumo su eje central que nos atraviesa y define y el individualismo, su escenario óptimo de articulación. En la coyuntura actual en la que nos encontramos, consideramos que estos valores están obsoletos y que necesitamos otros nuevos que se conviertan en la nueva brújula para la transición hacia un nuevo paradigma. Un horizonte de poscrecimiento, como apunta Emilio Santiago Muiño en su ensayo Vida de ricos (2025) publicado en Lengua de Trapo, en donde nuevos valores emerjan como respuesta a una sociedad que ha rebasado los límites planetarios, una sociedad hipertrofiada, polarizada y desigual.

Pero ¿cómo se mide el valor del arte y de la cultura?

El arte ha sido una forma de expresión humana desde tiempos inmemoriales, y su valor ha sido objeto de debate durante siglos. La pregunta sobre qué constituye el valor del arte es compleja y multifacética, involucrando aspectos estéticos, emocionales, culturales, sociales y económicos.

El valor del arte puede ser entendido desde varias perspectivas.

Desde una perspectiva estética, se refiere a la belleza y la creatividad que una obra puede transmitir.

Desde un punto de vista emocional, el arte puede tener un valor significativo para el espectador, evocando sentimientos y apelando a emociones universales y profundas que atraviesan la condición humana.

Culturalmente, el arte puede reflejar y dar forma a las identidades colectivas. Expresiones culturales, como la música folclórica, la danza y las artes visuales, crean valor al preservar la identidad cultural de comunidades y naciones. Este tipo de arte ayuda a mantener vivas las tradiciones y a transmitir conocimientos a las futuras generaciones. Sin embargo, el arte no solo refleja la cultura y los valores de una sociedad, sino que también puede cuestionarlos. Este ha sido también uno de los papeles del arte en la sociedad. Artistas contemporáneos a menudo utilizan su trabajo para criticar las normas sociales, políticas y económicas, de igual manera que hacían los dramaturgos, bufones, trovadores y pintores a lo largo de la historia.

Económicamente, el valor del arte se mide a menudo en términos de su precio en el mercado. El mercado del arte ha sido un factor determinante en la valoración de las obras. Las subastas, las galerías y las ferias de arte establecen precios que a menudo parecen desconectados del valor intrínseco de las obras. Algunas obras de arte se convierten en inversiones valiosas. Sin embargo, este aspecto del valor también plantea preguntas sobre la especulación y el acceso al arte. Este fenómeno ha llevado a un cuestionamiento sobre si el valor del arte debería ser dictado por el mercado o si debería ser apreciado por su contenido y su capacidad de provocar reflexión y diálogo. Artistas como Banksy (y otros muchos) han utilizado su trabajo para criticar abiertamente el mercado del arte y la especulación que lo rodea. Su famosa obra «Girl with Balloon», que se autodestruyó poco después de ser subastada, plantea preguntas sobre el valor del arte en un contexto donde el precio puede superar el significado. Este acto no solo desafió el mercado, sino que también generó un debate sobre lo que constituye el verdadero valor del arte.

A medida que la sociedad evoluciona, también lo hacen nuestras percepciones del arte y su valor. Sin embargo, el valor del arte puede no ser una cuestión económica, sino de su capacidad para inspirar, provocar y conectar a las personas. Y es esta última perspectiva, en lo que se refiere a la generación de valor, la que nos interesa desde La revolución de las emociones.  Lo que podríamos denominar la función social del arte, que tiene la capacidad de generar valor en términos sociales. El arte que aborda temas sociales que sensibiliza sobre temas importantes y fomenta el diálogo. El arte que se convierte en un medio para la reflexión crítica, desafiando los convencionalismos y el estatus quo de lo establecido.  El arte comunitario que fomenta la cohesión social, el sentido de pertenencia a una comunidad y la búsqueda colectiva del bien común. El arte que empodera a sus participantes y mejora el bienestar emocional y mental. El arte que educa y genera conciencia social.

El arte tiene la capacidad de crear valor en múltiples dimensiones, más allá de lo económico. Es una herramienta poderosa para el cambio y el enriquecimiento de la sociedad.  Esto es lo que podríamos denominar el arte de crear valor.