Entrevista a Jose Luis Fernández Casadevante, Kois

Jose Luis F. Casadevante, Kois

Jose Luis F. Casadevante, Kois

La mirada apreciativa

Entrevistamos a Jose Luis Fernández Casadevante, Kois, sociólogo, experto internacional en soberanía alimentaria. Activista del movimiento vecinal desde hace décadas. Kois ha estado implicado en distintas iniciativas comunitarias y proyectos de agricultura urbana. Trabaja en la Cooperativa Garúa desarrollando labores de consultoría para municipios y otras instituciones; creando proyectos de innovación e investigaciones aplicadas sobre cuestiones relacionadas con las transiciones ecosociales en campos como el urbanismo, los movimientos sociales, la economía solidaria y la alimentación. Ha impulsado iniciativas como «Pedagogías del mañana: ecología, educación y arte», realizado junto al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; el ciclo anual «Ecotopías y nuevas narrativas frente a la crisis socioambiental» en La Casa Encendida y ha sido comisario de la exposición del Ayuntamiento de Madrid «Raíces y Alas. Pasado, presente y futuro de la agricultura urbana madrileña». Docente en distintas universidades, colaborador de diversos medios de comunicación, como eldiario.es, CTXT o Climática, y autor de numerosas publicaciones sobre movimientos sociales y ecología urbana, entre las que destacan Raíces en el asfalto. Pasado, presente y futuro de la agricultura urbana (2014); Ciudades en movimiento. Avances y contradicciones en las políticas municipalistas ante las transiciones ecosociales (2018); o Biorregiones. De la globalización imposible a las redes territoriales ecosostenibles (2023).

Kois ha formado parte del grupo formador de la Escuela de Teatro Cuarta Pared. A través de una serie de sesiones realizadas con científicos expertos en la crisis climática y con dramaturgos de reconocida trayectoria, estas sesiones formativas funcionaron como como estímulo y nutriente para que los candidatos presentaran un proyecto de escritura. El resultado de este proceso han sido 3 producciones teatrales enmarcadas dentro de la Temporada Verde que ha presentado la madrileña Sala Cuarta Pared.

Encantadas de tenerte hoy con nosotras Kois, ¿Podrías describir brevemente cómo fue el proceso de trabajo?

(K)

Pues desde la Escuela de Teatro vinculada a la Sala Cuarta Pared, me contactaron porque estaban organizando un ciclo de sesiones con personas que pudieran formar al alumnado con el que estaban trabajando en unas residencias teatrales, porque querían abordar las cuestiones climáticas como tema de trabajo de fin de curso. Así que lo que organizaron fue un ciclo de cuatro conferencias-debates para tratar de comprender la gravedad, la urgencia, la multidimensionalidad y complejidad de la crisis ecosocial. En mi caso, que era el último, les hice una contrapropuesta porque no quería seguir andando la línea del resto de personas que habían formado parte de estas sesiones. Gente como Fernando Valladares, gente con perfiles a veces más científicos, que habían puesto el énfasis en toda la parte del diagnóstico.

Mi trabajo fue más proponerles abordar una cuestión relacionada con nuevas narrativas, de cómo abordar la crisis ecosocial desde una perspectiva más constructiva, más propositiva y que ponga en valor como toda la parte de las alternativas. Esta fue mi apuesta, les gustó bastante y lo que hicimos fue realizar una sesión orientada a todo el tema de lo que yo llamo la ecotopía, la construcción de escenarios de futuros esperanzadores, la necesidad de narrativas que pongan el énfasis también en todo lo que se está haciendo, todo lo que se puede hacer y todo el conocimiento práctico acumulado que hay para encarar la crisis ecosocial y no tanto en seguir profundizando en un diagnóstico que si no va acompañado de esta parte puede resultar muy paralizante.

A raíz de esa sesión, lo que posteriormente hicimos fue realizar un trabajo con todo el profesorado de la Sala Cuarta Pared, porque el año pasado estuvieron trabajando durante todo el curso de forma transversal, con todo el alumnado que tienen de distintas edades, el tema ecosocial.

Lo que hice fue plantearles un proceso formativo breve de dos sesiones largas, de dos mañanas, en las que estuvimos trabajando de forma participativa todo este tipo de cuestiones junto con el personal y el profesorado de la Sala.

¿Cómo consideras tú la percepción de los participantes en torno a esta temática antes de realizar el laboratorio de investigación?

(K)

Simplificando mucho podríamos decir que la mayor parte de la gente tendría unos conocimientos básicos sobre la crisis ecológica-climática y la apuesta era el profundizar, modificar y conectar esta mirada con otras cuestiones.

En mi caso el énfasis estuvo puesto en trasladar que las cuestiones sociales y relacionadas con la calidad de vida son indisociables de las cuestiones ecológicas o ambientales. Yo creo que esta parte quedó relativamente clara y creo que esta cuestión es la parte más novedosa.  De no entender la crisis social y la crisis ecológica por separado, sino como dos dimensiones de un mismo problema. Y cómo realmente todas las cuestiones ecológicas, lo que vienen a hacer es agravar y profundizar las dinámicas de desigualdad social y de injusticia ambiental.  Creo que este tema es importante, resaltarlo y plantear que en la crisis ecosocial, como en casi todas las crisis, no se trata de un todo-nada, de un se puede o se logra transformar todo el conjunto del sistema de hoy para mañana o no se puede hacer nada, sino que siempre hay un margen de maniobra y como tal, el valor que tienen todas las experiencias que ya existen.  Y tratar de verlas con una mirada apreciativa. Es decir, tratar de ver la semilla, como tratar de ver el enorme árbol dentro de una pequeña semilla. Hay muchas de las experiencias que tenemos ahora son semillas y necesitamos pensar qué potencialidades encierra que hoy por hoy no pueden desplegarse porque no cuentan con apoyos institucionales, con normativas que las favorezcan, con apoyos económicos, de visibilidad, de comunicación, institucionales. Yo creo que esta apuesta de tener una mirada apreciativa hacia lo que ya existe y de proyectar futuros esperanzadores anclándonos en todo lo que ya existe, sería parte de ese cambio de narrativas que estuvimos trabajando. Sé que a alguna gente le ha impactado ese cambio de enfoque.

De hecho, algunas de las obras de teatro que se presentaban, como por ejemplo en la primera en la que estuve presente, la directora de esta, que además ha ganado el premio Jardiel Poncela, un premio bastante relevante en el mundo del teatro, me comentaba que realmente lo que le hizo un clic y el cambio de enfoque en la obra, fue esa sesión. Así que creo que es importante, el papel que juega la formación a la hora de provocar o estimular determinados cambios de mirada en las personas.

En una sociedad capitalista en la que el consumo, el individualismo y la inmediatez son los valores que nos articulan y guían nuestra forma de manejarnos en el mundo. ¿Crees que la sociedad está preparada para un cambio de paradigma?

(K)

De forma un poco provocadora podríamos decir que está menos preparada de lo que desearíamos y está más preparada de lo que nos parece. Yo creo que ese es un resumen interesante decir que estamos muy lejos de los niveles de alfabetización ecosocial que necesitaríamos a nivel de sociedad. De entender cuál es la dimensión del problema, cuál es su complejidad y cómo se interconectan distintas cuestiones de la realidad económicas, políticas, culturales con esta. Y que debemos de incidir en todas estas dimensiones a la vez para abordar de forma exitosa la crisis ecosocial. Y a la vez, diría también en base al trabajo que venimos realizando desde la cooperativa en la que yo trabajo (Garúa Cooperativa), desde espacios como el “foro de transiciones” en las que hemos puesto en marcha varios procesos deliberativos sobre estas cuestiones.

La gente, sobre todo la que forma parte de tejidos asociativos, movimientos sociales, tiene un conocimiento básico sobre las cuestiones ecosociales principales. Sobre lo que serían las grandes medidas en una hoja de ruta de cambio y demás. Sin embargo, hay socializado un conocimiento más profundo del que a priori parecería y creo que eso es interesante y luego, fuera del radar, fuera de los relatos comunicativos o mediáticos dominantes, hay, una efervescencia ciudadana y social mucho más grande de lo que a priori podría parecernos. Yo creo que eso sería un elemento para la esperanza. Y si queremos pensar de forma esperanzadora: dos ideas. Una, mirar qué ha sucedido en situaciones de crisis excepcionales recientes. Pensemos por ejemplo en todo el tema del COVID, la emergencia ciudadana, las redes vecinales de ayuda mutua. Creo que en esas situaciones lo que ha emergido han sido las mejores versiones de lo que somos capaces como sociedad y creo que esto es interesante, más allá de quiénes se lucraban con la venta de mascarillas, quiénes estaban para aprovecharse de forma individual y sacar beneficio privado de todo este tipo de situaciones excepcionales.  El grueso de nuestras sociedades y especialmente en los lugares en los que habita la población más vulnerable, la respuesta social fue tremendamente solidaria y de un fuerte protagonismo ciudadano y que creo que ese es un elemento para la esperanza.

Y otro podrían ser los resultados de la Asamblea Ciudadana por el Clima en España, en el cual de forma aleatoria se juntaron cien personas, hubo un proceso deliberativo y estas cien personas, que serían una muestra representativa de España en términos de edad, de referencias geográficas, de niveles socioeconómicos, culturales, género y demás, después de estar trabajando tres fines de semana, fueron capaces de elaborar una serie de más de 100 recomendaciones para el gobierno en términos de emergencia climática que suscribiríamos todas las unidades ecologistas y sociales que trabajamos en estas cuestiones.

Por lo cual lo que evidencia es que, en espacios seguros, con buenas metodologías, acompañados por personas de referencia en términos comunicativos y científicos, la gente es capaz de llegar a conclusiones bastante razonables y mucho más radicales de las que son capaces de plantearse cualquier gobierno.  De hecho, el resultado práctico de esta asamblea está en un cajón.  Aunque se hayan publicado y sean de libre acceso los informes y demás, pero no hay una voluntad política de empujar esto.  Pero sin embargo yo creo que hay un elemento ahí que a mí sí me resulta muy esperanzador.

Y por último, gran parte de la población percibe estas aspiraciones a cambiar el sistema como algo infantil e ingenuo, ya que la realidad aplastante del sistema capitalista se impone y socava cualquier intento de retomar las riendas de este tren sin control. Ante esto creo que lo primero es no engañarnos respecto al diagnóstico, es decir, que la situación es muy complicada. A día de hoy, la correlación de fuerzas a nivel político, institucional y en buena medida también social, no es favorable a este tipo de transformaciones inaplazables. Pero por otro lado creo que no debemos caer en el desánimo. Creo que también esta situación de catástrofe, de escenario distópico hacia el cual nos estamos encaminando, tiene un elemento un poco sobredimensionado por la construcción mediática de la realidad. Y ahondar en esta mirada nos lleva a la parálisis, al derrotismo y a la inacción.

Tenemos determinadas evidencias y determinadas inercias que nos arrastran hacia escenarios tremendamente negativos y dramáticos, pero por otro lado, creo que el valor o la importancia de una iniciativa se mide por el tamaño de los desafíos que es capaz de enfrentar y yo creo que debemos de no caer en el desánimo y empezar a recuperar esa mirada apreciativa que decía que para mí es muy importante, de cara a entender y mirar y vivir en el presente desde otro lugar.  No se trata de invitar a la gente a ser voluntarista, fantasiosa o caer en una suerte de ilusión naif, sino precisamente en sostener la esperanza en momentos de tremenda dificultad. Y creo que igual que la infancia, todavía es capaz de creer en milagros, en la fantasía y a la vez ser tremendamente prácticos y directos, creo que nos toca mezclar esta suerte de realismo y cierta ingenuidad a la hora de creer que somos capaces todavía de reorientar el rumbo que tienen nuestras sociedades y armarnos de valentía que es parte de lo que necesitamos.  Ser valientes, tener determinación en la importancia y lo correcto y lo acertado de muchas de nuestras posiciones y hacer todo esto con una sonrisa en la cara en la medida de lo posible.

©Animales en apnea

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©SolarPunk

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©Sala Cuarta Pared

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