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Sobre el azar y sus andanzas
Hace poco leía sobre la idea del azar en el libro “Danza humana” de Rafael Argullol, te lo recomiendo. Una suma de casualidades infinitas nos ha traído hasta aquí, ya sea como especie o como individuos singulares que somos. Y que seguirá jugando con nuestra vida. Una invitación a no tomarnos demasiado en serio.
Esta idea de azar, no sé muy bien por qué, me llevó a relacionarla con esta carrera tecnológica en la que estamos inmersos, con la IA como su expresión más visible. ¿No llevamos toda nuestra historia como humanidad luchando para eliminar el azar? ¿Podríamos llegar a pensar que a menor azar más desarrollo? ¿Cuánto azar cabe en la IA de andar por casa y las oficinas? ¿Quiénes somos sin azar?
Y del azar me metí de un salto en la idea de “iniciativa” como actitud vital, incluso como don. En estos universos en los que me muevo, lo de la iniciativa se asocia mucho al emprendimiento, a la innovación social… Me quedé en algo más ramplón: recoger la mesa, subir una montaña, ordenar un despacho, dar un beso. ¿Cómo andamos de iniciativa? ¿Cotiza al alta o a la baja? ¿Orden, control, sobreestimulación…?
Llegado a este punto, me dio por hacer un cóctel de dos ingredientes: azar e iniciativa.
¿Qué sucede si a un entorno de azar le metemos iniciativa? ¿Cómo es una vida de moneda al aire? ¿Cómo creamos valor en un entorno en donde el nivel de incertidumbre roza el azar y, no solo no nos detiene, sino que nos estimula?
Aventuras, aventuras, aventuras. Grandes, pequeñas, buscadas, encontradas, aquí o allá. Sola o acompañada.
Julio Verne, Capitan Trueno…
Efectivamente no debemos tomarnos demasiado en serio. Pero no negociemos nuestro derecho a la aventura.
Te deseo fortuna y aventuras en este año que arranca
Jose Illana, Impulsor de La Revolución de las Emociones y fundador de Quiero
