Una conversación con Boy Olmi

©Boy

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Hola Boy, encantadas de saludarte desde La Revolución de las Emociones.

Partimos de una premisa que ambos compartimos. La idea de que el arte y la cultura son herramientas de las que disponemos para conectar con la emoción y el corazón de las personas. También compartimos el sueño de un mundo mejor. Así que partiendo de esta afinidad que nos une e interpela te agradecemos tu tiempo para conversar con nosotros.

Para quién no te conozca, Carlos Olmi (Buenos Aires, 1955) más conocido como Boy Olmi, es un reconocido actor, director de cine y comunicador argentino. Con una amplia trayectoria en la interpretación y autor de diversos experimentos fílmicos, fue además colaborador estrecho y amigo personal de la famosa primatóloga Jane Goodall con quien filmó dos de sus cintas.

“Jane & Payne” (2015) es un documental sobre la preservación de especies en el que Jane Goodall y Roger Payne, científico que estudia las ballenas, se encuentran en Patagonia. Sus charlas, experiencias y reflexiones son recogidas en este excepcional documento.

En 2025 se presentó el documental “La Banda de Jane de los Monos”, un documental dirigido por Boy Olmi, resultado de un experimento en el que Jane Goodall es invitada por Boy a pasar un domingo en casa de Lito Vitale (músico y productor argentino) para participar de una jam de sonidos improvisada de músicos formada por voces de reconocidos artistas latinoamericanos.

Ahora está en España estos dos días presentando una propuesta teatral unipersonal que se llama BOY. A esta altura de su vida Boy Olmi se pregunta quién es. Si es su profesión, sus vínculos, sus heridas, sus recuerdos o todo eso mezclado. Con humor, con crudeza y con la calma de quien ya no necesita impresionar a nadie, comparte una historia personal que, en el fondo, podría ser la de cualquiera. Con las herramientas del teatro este experimento sorprendente, que no tiene nada de ficción, nos recuerda que, a veces, la pregunta es más importante que la respuesta. Los días 11 y 18 de abril podrás verlo en el Espacio Mistral, en Avda. de Portugal 137 en Puerta del Ángel, Madrid. Y los días 2 y 4 de mayo en el Festival Latitud en Barcelona.

Por otro lado el día 14 de abril Boy estará presentando el mencionado documental experimental “La Banda de Jane de los monos” en el Impact Hub de la Calle Alameda en Madrid a las 17h para hablar de arte, conciencia y regeneración.

En primer lugar, ¿Podrías contarnos acerca de la experiencia que supuso para ti, conocer a Jane Goodall? Si tuvieses que nombrar algún aprendizaje que te llevas de esa amistad y de esos rodajes compartidos ¿Cuál sería?

(BO)

Mientras respondo esta pregunta, noto que hoy es la fecha en la que Jane hubiera cumplido 92 años. Y celebro, como cada día su existencia. Jane fue para mí una de las personas más trascendentes que se cruzaron en mi vida, que me llenó de entusiasmo, me transmitió esperanza y me dio mucha claridad para entender cuál es la tarea que tenemos.

 

Su mensaje de que cada acción en nuestra vida, cada día, por pequeña que fuera, importa, me hizo ser mucho más cuidadoso con mis tomas de decisiones. Conocerla fue ser su amigo, fue uno de los privilegios y de los grandes placeres de las últimas décadas en mi vida. Y cuando murió, hace algunos meses, me confirmó la paz que podía envolver algo tan doloroso como la muerte.

 

Dado que, según la propia mirada de Jane, transmitida por su prédica, en la naturaleza todo nace y todo muere. Y todo vuelve a florecer a partir de las semillas que dejó. Y Jane dejó sembradas montones de semillas.

 

De hecho, su organización se llama Roots and Shoots, raíces y brotes, en donde florecen en el mundo entero jóvenes con propósito, con acciones que van a eternizar la acción que Jane propuso. Ella quería estar más allá de su individualidad y lo logró, dejando semillas que hoy florecen en todos nosotros. Y nos hacen ver la muerte como un hecho natural que ocurre a todos los seres vivos de la naturaleza cuando llega la hora.

Como comentaba al inicio, nos conecta la noción de que creemos en el poder transformador del arte y la cultura para activar maneras más conscientes de manejarnos en la vida. ¿Cómo explicas tú esta idea?

(BO)

El arte y la cultura son las formas que lo humano ha encontrado en la tierra como manera de sintetizar lo que nos ocurre a todos. Y en su discurso poético, porque no es el arte y la cultura algo que transmite conocimiento frío o información apenas, sino que en el discurso poético abrimos con esa llave que es el arte la puerta de los corazones para que entre el contenido. Y entonces resuenan los espectadores con los actores, los escritores con los lectores los músicos con los danzantes y con los oyentes de forma tal que se produce lo que los griegos llamaron catarsis es decir, una resonancia que cura, que sana, que expande la conciencia.

 

Sobre tu proyecto unipersonal BOY ahora. Traes a España tu último proyecto o experimento como creo que te gusta denominar tus proyectos. Es un monólogo en el que te muestras sin artificio. Te desnudas y compartes una pregunta universal ¿Quién eres? ¿Qué supone para tí este cuestionamiento?

(BO)

El resultado de muchos años de trabajo. Lo que se propone este experimento unipersonal llamado BOY, que traigo a Madrid con las herramientas del teatro, es una reflexión sobre no sólo quién soy yo, sino quién es cada uno de nosotros. A partir de descubrir la enorme carga ancestral que hemos recibido en forma de secretos, no en forma de legado noble, sino en forma de secretos que las familias guardan, que se mezclan con las primeras experiencias infantiles en nuestra vida, nuestras primeras emociones y sensaciones, y que generan una reacción a esas emociones y sensaciones, y que moldean nuestra personalidad, nuestra identidad, por la que andamos después andando toda la vida. Eso a mí me permite entender un poco más quién soy, qué hago aquí, y cómo no quedar atrapado en las definiciones de cualquiera de las cosas que somos en parte. Por eso, más que un actor soy una persona.

Muchas veces nos definimos por nuestras diferencias (de izquierdas, de derechas, de un equipo, de otro, por ejemplo) pero pocas veces incidimos en lo que nos une. En lo común que podría definirse como pertenecer a la misma especie y compartir el mismo mundo en el mismo momento. En BOY, buscas un modo de conectar con tu público desde esa conexión. Hablas de lo íntimo pero de lo universal al mismo tiempo. ¿Es así? Cuéntanos un poco más acerca de cómo percibes tú esta conexión humana.

(BO)

En Boy, mi espectáculo, mi experimento personal, intento conectar lo que está disociado, lo individual con lo social, la cabeza con el corazón, el hemisferio izquierdo con el hemisferio derecho, en un intento además de proponer que frente a las crisis que vive la humanidad hoy, es necesario integrar lo que está disociado y no seguir viviendo un mundo dividido por lo que nos separa sino un mundo unificado por lo que nos une. Nuestra sociedad está dividida permanente de forma binaria en izquierda-derecha, arriba-abajo, negro-blanco, gay-no gay, judío-palestino, blanco-negro, países del tercer mundo-países del primer mundo. Y eso nos lleva a no encontrar las soluciones globales que estamos necesitando a gritos. Creo que necesitamos integrar las partes disociadas, y por eso encontré esta forma de hacerlo en este espectáculo.

“¿Cómo es posible que una criatura intelectual como es el ser humano, pueda estar destruyendo el planeta?” se pregunta Jane. ¿Qué te sugiere esta reflexión de Jane Goodall que se hace en una de tus producciones?

(BO)

Por lo que decía justamente antes, en nosotros habitan las polaridades, la pulsión de vida y la pulsión de muerte, la pulsión de amor y la pulsión de miedo, la paz y la violencia. ¿Cómo es posible que todavía, después de siglos, sigamos viviendo enfrentados por guerras que nos dañan como nos dañan las guerras?

 

Creo que se trata justamente de compensar la oscuridad que tiene nuestra especie, que tenemos nosotros mismos dentro de nosotros como especie para que gane la luz, para que triunfe el amor, para que podamos finalmente vivir en un mundo más armónico, más amoroso, más pacífico.

Crees que a día de hoy y en este período crudo y devastador de guerras, genocidios, destrucción y creciente deriva totalitaria que invade nuestras sociedades, hay espacio para el optimismo y la esperanza?

(BO)

Si no existiera el lugar para el optimismo y la esperanza, caeríamos en una parálisis que nos llevaría la destrucción.

 

Justamente, trabajar por la esperanza es crear la fuerza necesaria para compensar el pesimismo y la oscuridad que habitan la tierra también.

Una de las formas de hacerlo que yo he encontrado tiene que ver con las enseñanzas del Brother David. Steindl Rast el hermano David, ese monje austríaco que unió las religiones occidentales con el budismo y que propone la práctica del agradecimiento por cada una de las cosas que nos están ocurriendo en el presente y que están a la mano porque damos cosas por sentadas como si fuera natural que tuviéramos todo funcionando, los cinco sentidos, el aire que respiramos, el agua que corre por los ríos, nuestras dos piernas caminando.

 

Lo que vemos, lo que oímos, todo es posible de ser agradecido minuto a minuto y contribuir a una noción de la felicidad que no podemos esperar que ocurra espontáneamente si nosotros no la percibimos a través de una mirada más llena de gratitud.

¿Un deseo personal?

(BO)

En esa tensión de polaridades que vivimos, quisiera que por fin la humanidad logre elevar la cualidad espiritual de la especie. Para que podamos vivir en un mundo menos violento y más amoroso, más justo. Quisiera ser útil con mi trabajo para eso, en la pequeña acción cotidiana que implica levantarme y hacer lo que hago. Con ese íntimo deseo es que vine a Madrid a presentar mis trabajos. Esta obra de teatro que propone una mirada íntima sobre quiénes somos. Y esta película que me permitió unir a Jane Goodall con una veintena de artistas argentinos, latinoamericanos destacadísimos en el área de la música y la poesía, uniendo la cabeza con el corazón, el discurso científico con el discurso artístico. Mi deseo es que se fortalezcan los puentes para unir lo que está dividido.

 

Muchas gracias Boy. Nosotras te deseamos la mejor de las experiencias en tu gira europea.