Bueno, ahí estás tocando un punto terrible, porque claro, la educación ambiental se fomentó muchísimo durante unos años como te decía, con metodologías bastante anticuadas, basadas en presentaciones, en imágenes, sin contacto con la naturaleza. En estos últimos 15 años, y creo que Educar en Verde ha contribuido bastante a esto, ha habido un cambio grande en todo el ámbito de la educación ambiental, pero ¿qué ocurre? Primero, en relación al currículo que antes mencionamos, la educación ambiental se pone, o bien como una asignatura (que no la suele haber) o más comúnmente como una extraescolar, talleres, etc. Y la educación ambiental no es eso, porque, como digo, educar en contacto con la naturaleza, es algo que transforma y que es beneficioso para el desarrollo de los niños y es beneficioso para nuestra relación con la tierra, para construir culturas más biocéntricas, más basadas en el amor hacia lo vivo y en el cuidado.
Y esto es lo que necesitamos, porque eso es lo que hará que generación tras generación vayamos cambiando esta relación destructiva, esta relación extractiva, esta relación que ignora completamente las cualidades de lo vivo, su inteligencia, su sensibilidad, de todos los seres vivos.
Entonces, esto es un problema gordo a nivel interno educativo. Yo recuerdo un amigo que decía, la educación es ambiental o no es educación. La educación hoy en día, en la situación planetaria que tenemos, no está basada en el amor por la tierra, porque la educación nunca ha sido solamente algo, como la vemos ahora, para que una persona se inserte en el mercado de trabajo.
Es importante también, que las personas puedan integrarse en la sociedad, los niños y niñas que se supone que están en período de crecimiento, aunque no hay que esperar a que tengan 18 años, porque ya forman parte de la sociedad, pero podría verse así.
Pero es que el otro lado de la educación ha sido siempre la transformación social, en el sentido de que educar es producir cultura y es transformar la cultura. Y no solamente es para el futuro, es también para el día de hoy, porque los niños y las niñas tienen un impacto en la sociedad, tienen un impacto en sus familias, tienen un impacto, y porque realmente, para poder acompañarlos desde este contacto y este vínculo con la naturaleza, es necesario que nosotros cambiemos también las formas de hacer, como te decía antes. Entonces, esto es muy importante, cómo podemos situar esto, no como una asignatura que casi ya no la hay, o conocimiento del medio o tal, que es muy poco, o como un taller, sino realmente como el centro, porque es, hoy en día, quizá nuestro principal reto como sociedad y como planeta.
Y, por otro lado, hablas de apelar a la responsabilidad colectiva, y este es el problema fundamental, es que realmente, fíjate, en el mundo New Age y en algunos mundos así, de la terapia y tal, la gente habla mucho de los ancestros, porque nuestros ancestros, evocar a los ancestros, y, efectivamente, hay una continuidad de la vida entre el pasado, el presente y el futuro, y necesitamos situarnos ahí, necesitamos, de alguna manera, reconectarnos también con esa memoria de nuestros ancestros. Pero, sobre todo, necesitamos tomar conciencia de que somos ancestros también. Por ejemplo, el empleo que estamos haciendo hoy de la Tierra, las transformaciones, el uso y abuso de la Tierra que estamos haciendo hoy, lo heredarán las generaciones futuras. Y esto, hoy en día, está completamente enterrado, a nivel emocional, porque nos duele tanto ver que las condiciones de la vida, quizá sea la primera vez en la historia del planeta que no se van a reunir para nuestra especie, si seguimos destruyendo las condiciones de la vida, que son las condiciones de los ecosistemas, que son las condiciones de la biosfera.
Entonces, aquí, efectivamente, hay un trabajo profundo de toma de conciencia de esta crisis ecosocial, pero, sobre todo, del hecho de que somos ancestros. Y es un trabajo educativo, y no es solo con los niños y las niñas. Es que lo bonito también de la educación es que, para educar, necesitamos educarnos, sobre todo, en el contexto en el que estamos hoy, en el que realmente no sabemos.
Nosotros estamos educadas en una cultura extractiva, en una cultura que destruye lo vivo en lugar de cuidarlo. Necesitamos educarnos nosotras mismas, también en el cuidado de este vínculo con la Tierra, para realmente poder educar también a los niños y las niñas. Tenemos que educarnos juntas.
Por ejemplo, “yo sé muchas matemáticas y voy a enseñar a los niños matemáticas”. Vale, puede que sepa matemáticas, pero no tengo ni idea sobre cómo cultivar el vínculo con la naturaleza. Y necesito aprender de ellos y aprender de mí y caminar con ellos juntos.
No tengo ni idea de cómo construir un mundo que deje de destruir la vida o que deje de destruir las condiciones de la vida para nosotros y para las generaciones futuras. No tengo ni idea de cómo ser una buena ancestra. Y esto que señalas me parece muy importante.